Las orejas del lobo

Su visión tiene un efecto positivo en los hombres inteligentes . Y, aunque en esta casa, ya lo hemos dicho cienes y cienes de veces, reconforta leerlo de la pluma de otros:

Sin embargo, un blog no es un periódico. Por grande que sea su audiencia, un blog es otra cosa, no es un “periódico en Internet con cuatro pijadillas más”. Y los blogs y sus autores no nos medimos igual que los periodistas y sus periódicos, del mismo modo que medimos la distancia con un metro y la temperatura con un termómetro y –normalmente– no al revés. En primer lugar, porque un blog, al menos en su origen, es un género habitualmente informal, con estilo desenfadado, orientado a la comunicación de una persona o grupo de personas en función de sus sesgos, orígenes, circunstancias y condicionantes de todo tipo. Los bloggers, salvo en algunos casos, que los habrá, no queremos ser periodistas. La idea de responder a la línea editorial y criterios marcados por otro no suele resultarnos atractiva, nos quita libertad, opciones, naturalidad a la hora de escribir. Algunos periodistas, sin embargo, sí disfrutan siendo bloggers, y lo hacen precisamente por lo mismo: porque les permite expresarse con una libertad mayor sometidos únicamente a su propio criterio editorial personal.

Las cosas, en Derecho, son lo que son, y no lo que nosotros queremos que sean; y una bitácora, como nos recordó recientemente otro ilustre estudioso de la blogosfera hispana, es un medio de comunicarnos, NO un medio de comunicación.

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