Archivo de Septiembre de 2009
¿víctima de la “piratería”?
El insomnio y los mosquitos me han llevado esta noche a una navegación errática que ha recalado en las playas de Quedelibros.com.
El sitio tiene el aspecto de portal de reseñas de libros con enlaces para adquirirlo en una única tienda virtual, con su publicidad (gráfica y contextual) y sus avisos legales.
Al igual que en aquella otra ocasión la primera reacción es de alegría (¡alguien se ha molestado en reseñar mi libro!) … alegría que se torna en decepción al leer lo siguiente:
Dirección facilitada por bibliotheka. Si Usted decide utilizarla saldrá de Quedelibros.com hacia otro sitio, y lo que haga a continuación es bajo su propia responsabilidad.”
y uno se pregunta ¿que interés puede haber en facilitar una url de descarga diferente a la facilitada de forma gratuita por el propio autor; es decir, por mí?
Evidentemente ni el amor por la literatura – si es que mi ensayo merece entrar en esa categoría del arte – ni el deseo de la responsable del sitio web en fomentar mi obra (que sería plausible y de agradecer por mi parte) ni mi persona (lo que, ustedes comprenderán, me trae totalmente “al pairo”) … ni el resto de obras y autores que conforman la base datos intuyo.
La actuación de quien fomenta la descarga no autorizada de una obra que, precisamente, fue concebida para facilitar la autorización (y cesión de algunos derechos
) a todo el que quisiera leerla u ojearla es contraria al espíritu de fomento de la cultura libre y quizás – sólo quizás – pudiera merecer el mismo tratamiento que los Tribunales están dando a los sitios comerciales con enlaces a descargas de música.
En mi caso nada debe temer Doña Natalia ya que el pdf al que se accede desde la url recomendada está ¿editado? por mí y es la versión digital previa (no actualizada) del libro editado por Mira Editores … pero podría suceder que de alguna de las url´s recomendadas para otros libros se acceda a digitalizaciones con derechos de autor…
En los últimos seis años he tenido ocasión de conocer unos cuantos sitios web con enlaces más o menos explícitos a descarga de contenidos con mayor o menor legitimidad y, sinceramente, quedelibrospuntocom no se me antoja como adalid de la cultura libre, sino como un (otro) modelo de negocio “2.0″.
Cuando desde un sitio web se quiere fomentar la cultura, a las obras y a sus autores se hacen cosas como la que ha hecho Enrique Bunbury con el libro de Raúl Minchinela.
Como habrán adivinado si han leído hasta esta línea ni exijo, ni demando … ni pido … pero lo que ha hecho “quedelibros” que quieren que les diga … “ta feo”
ladrillos … digitales
Acabo de leer – con auténtica pasión – la reseña que Javier Celaya nos ha regalado del libro de Anderson; y no he podido por menos que esbozar una amplia sonrisa al leerme, con mejor prosa, en la pluma del creador de dosdoce.
… y no me malinterpreten, no se trata de un “ya lo dije yo allá por el pleistoceno”
… se trata de ver como el tiempo – y en Internet pasa a velocidad de vértigo – poco a poco va dándome la razón … ¿cómo era aquello? sí:
“se puede engañar a una persona siempre, y se puede engañar una vez a todo el mundo, pero no se puede engañar siempre a todo el mundo”
(la cita, ya lo saben, no es mía … y probablemente ni siquiera sea textual
) y los andersons de la internés ya no engañan a nadie; sólo a los que quieren seguir engañándose.
A lo que íbamos. La gratuidad de los contenidos y la denostada – y ácida – crítica a los derechos de autor no es sino una estrategia urdida por quienes se lucran – legitimamente – del tráfico de los contenidos ajenos; imaginemos que los buscadores – made in U.S.A. – hubieran de pagar, conforme a la legislación yanki, derechos de autor por los contenidos indexados … ¡la locura!
“Si conseguimos que los contenidos ajenos – de los que se nutre nuestro modelo de negocio – sean gratis … nuestros gastos de explotación disminuyen considerablemente” … ¿cómo era? ¡ah sí! … tendente a cero (como una copia digital ¿les suena?) … y señores como Anderson y compañía – en nuestra piel de toro también tenemos de eso – se convierten en los apóstoles de la ¿libertad? … de su libertad. Se convierten en gurús patrocinados por un sector de la industria ¿TIC? que – necesariamente – deben embestir contra la otra industria en litigio, la ¿cultural?
Nadie habla de sociedad del conocimiento, ni de cultura libre, ni de derecho de acceso a la información y a la cultura; si se fijan ustedes – Celaya lo ha expresado de forma magistral – están hablando de dinero: de ladrillos digitales. Cuanto menos dinero – a ser posible cero – cuesten los contenidos más serán los beneficios. Y lo cierto es que las sociedades de gestión y la industria cultural se lo han puesto MUY FÁCIL con un lenguaje decimonónico y agarrados – ellos también – a sus propios ladrillos digitales.
El discurso simplón y maniqueo de los mamporreros de la industria les ha convertido en guruses, y nuestros ¿servidores públicos? se rinden a la palabrería vacua que encandila al ciberpopulacho y llena las arcas de un sector de la economía … del otro lado las cosas no están mejor … pero a nadie le interesa que eso cambie … todos temen por sus ladrillos digitales; por que si realmente cambia, si se alcanza el sano ejercicio de la cultura libre responsable (el concepto es un regalo del equipo ColorIURIS Colombia) estaremos en condiciones de alcanzar la sociedad del conocimiento; una sociedad REAL que también se sirve de lo “virtual” para que el libre acceso a la información y a la cultura sea cierto.
No hay nada nuevo bajo el sol, y el equilibrio entre estos dos sectores puede reportar beneficios – mayores de los que ahora gozan – a ambas partes y a una sociedad más informada y más cultivada … en definitiva, a una sociedad más justa bajo modelos de negocio basados en el conocimiento y no en los ladrillos digitales.
ColorIURIS en la TV de Colombia
La cadena de televisión de Colombia CM& explica en este reportaje nuestro sistema de registro de activos digitales y autogestión de derechos de autor.
Muchas gracias a la cadena de TV colombina por el magnífico resumen de nuestra iniciativa y su difusión; fruto sin duda del magnífico trabajo de difusión de la cultura libre responsable que lleva a cabo el equipo ColorIURIS Colombia.